Bonnie se sentía inseguro.
Las trenzas violáceas que le decoraban la cabeza no le convencían. No es que no le gustaran; es más, le encantaban. Él mismo le pidió a Ann que se las hiciera esa mañana esperando al bus escolar, ella le dijo que le quedaban muy lindas pero aún así no le convencían.
Creía que se veía bastante... ¿golpeable? Sería víctima de bullying; eso es seguro. Incluso parecería infantil, porque dejó de ver a sus compañeras con trencitas desde tercer año. Y eso le ponía nervioso ¿será que ellas también le criticarían ?
—¡No te preocupes Bonnie! Yo creo que se te ven muy lindas. —Le animó Chica, tocando su hombro con un amano fraternal.
Él sonrió. —Gracias.
—¿y por qué te pone tan nervioso de todas formas? —Cuestionó Foxy—. Nunca creí que fueras de los que se preocupan por su apariencia.
—Tiene razón. Nunca creí que fueras tan inseguro con esas cosas. —Concordó Freddy.
—Eso es porque no me atreví a usar nada nuevo en... años. Ni siquiera los cambios que hacía eran tan drásticos.
—¿qué tan drástico es hacerse unas trenzas?
—¡Dejen de hacer preguntas, Dios santo! —Vociferó Chica—. Si Bonnie se siente mal lo que menos deberíamos hacer es cuestionar sus sentimientos; sino animarlo.
—Gracias, Chica...
Y los chicos se disculpan con él.
Cuando entró al salón de la primera clase escuchó a algunas personas murmurar algunas cosas a sus espaldas; o sólo habrá sido paranoia suya. Tal vez sólo era la paranoia.
💙💜💙
No puede dejar de verle.
Su cabello fue dividido en tres tramos para luego ser cruzado de una manera tan tierna y propia de él. Algunos pelitos sobresalen de esta dándole un toque aún más tierno y el hecho de que jugara con el mechón de pelo recogido poniéndoselo en la nariz mientras se concentraba era algo que no pasó por desapercibido. Era hermoso; simplemente lo era.
—¡Bon! —El grito-susurro de Joy y la mano frente a sus ojos lo sacó de su trance.
—Eh... ¿qué pasa?
—Parecías muerto. —Sonrió ella—. Este trabajo es en pareja y prefiero hacerlo contigo que con el... raro de Freddy. —Susurró esto último, refiriéndose a su compañero de al lado. Y es que la manera en la que se refiere a ella a veces le da... mala espina.
—Oh, está bien.
—¿en qué estabas pensando? —Pregunta apoyando sus codos en el pupitre de Bon.
—¿acaso eso tiene que ver con las civilizaciones indígenas mesoamericanas?
—No, pero es más importante para mí en este momento. —Contesta ella— ¿acaso tiene que ver con... ya sabes quién?
—Bueno... sí. Su cabello.
—¿qué tiene su cabello?
—Está... está trenzado.
—Uh, ya veo ¿te gusta que esté trenzado?
Un rubor bermellón se hace presente en las mejillas del moreno. —... Sí.
—Mmm, ya veo. —Ella se devuelve a su asiento—. Deberías hablarle.
—¿tú crees?
—Digo yo.
Bon se muerde el labio viéndolo allí, conversando sobre el tema de la clase con Aiden.
💜💙💜
Las clases habían terminado y tenía física cuántica. Odiaba física cuántica.
De todas formas no fue directo al salón porque escuchó una voz gritar su nombre detrás de él. Volteó la cabeza y vió a Bon. Maldita sea, no Bon.
Se había dado cuenta de que tal vez gusta de él. Y que éste le llame la atención después de clases cuando tiene el cabello diferente le ponía nervioso, tal vez se burlaría de él.
—Hola, Bon. —Saludó él, con una sonrisa— ¿qué pasó?
—Ah... —Jadeó. Las palabras no deberían ser tan difíciles de decir, maldición; sólo habla—. Sólo quería decirte que... tu cabello está muy lindo.
Bonnie se sobresaltó, el corazón le golpea contra el pecho como si amenazara con romperle la caja torácica.
—¿e-en serio? —Tartamudeó. Realmente estaba nervioso.
—Pues sí. Te quedan muy lindas las trenzas ¿quién te las hizo?
—Ah... Fue Ann.
—Es muy buena con los peinados.
—Sí. Es muy buena.
Y el silencio triunfó. El silencio solía triunfar cuando se trataba de ellos dos.
—¿piensas traerlo así más seguido?
—Sí. Aunque lo estaba dudando.
—¿por qué?
—Es que... bueno. No creía que me quedara tan bien.
—¡¿estás bromeando?! ¡Te ves increíble! —Exclamó sin pensarlo bien. Y se tapó la boca cuando vió la reacción medio asustada de Bonnie. Aunque él rió.
—Me alegra que te parezca así. —Dijo, con la honestidad manifestada en un sonrojo que adornaba sus mejillas.
Ok, era el momento.
—¿quieres salir más en la tarde?
Bonnie levantó la mirada y pestañeó incontables veces, como procesando lo antes dicho.
—¡C-Claro! ¿adónde?
—Podemos ir a comer helado... si quieres. Yo pago.
—Suena bien. —Dice él—. Por supuesto, ya después de clases vamos.
—¡Claro! Yo voy por ti.
—Bien.
Y ambos se alejaron del otro con sonrisas bobas en el rostro
Fecha: 2021
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